No llegué a la soberanía financiera desde la teoría, la voy construyendo desde los escombros de mi propia historia. Creo que he muerto y renacido en tantas ocasiones que los años de vida no corresponden a esta realidad.
Crecí en un entorno marcado por la violencia económica, con esa sensación constante de que el dinero era fuente de conflicto, de miedo, de pérdida. Pronto aprendí que las oportunidades no siempre llegan, y por tanto está en nosotras el crearlas; primero lo hice por necesidad y después por una elección consciente (spoiler: cambia drásticamente).
Mi trabajo real no empezó cuando estudié finanzas, empezó cuando decidí mirar lo que el dinero había significado en mi historia y transformé la narrativa gracias a la consciencia, dejando de mirar hacia otro lado.
Esto forma parte del proceso que transmito, porque no solo he leído y sigo leyendo todo lo que puedo sobre el sistema financiero, el dinero, la consciencia y la trascendencia; sino porque también lo vivo. Por eso, en cada acción trato de ofrecer lo mejor de mí, no desde el miedo a no ser suficiente sino desde la voluntad de lo que soy y esto cambia la naturaleza de todo lo que se construye.
Aprendí que el tiempo es el único patrimonio que no podemos recuperar y que disponer del propio tiempo con intención es una forma de soberanía que el dinero no garantiza por sí solo. Que la riqueza sin alineación con los propios valores no es riqueza, es acumulación y la acumulación, en algún momento, vacía.
Mystical Finances nació de todo esto, cuando empecé a entender mi camino y el de las mujeres que llegaron después.
